Las dos izquierdas históricas

Transcripción de las palabras de Federico Jiménez Losantos en su programa Es la mañana de Federico del día 2019-11-29 hacia las 7.10 de la mañana:

La primera «izquierda histórica», el PSOE, empezó amenazando de muerte, la primera vez que llegó […] un lerdo, el tipógrafo Pablo Iglesias Pose, que llegó al Congreso, lo que hizo primero fue amenazar de muerte a Antonio Maura, presidente del Consejo de Ministros (el Gobierno, ahora, que antes se llamaba así). Directamente: «Para que usted no llegue al Gobierno estamos dispuestos a llegar al atentado personal». Con un par. «¡Bórrelo!», le dijo el presidente del Congreso. «¡No lo borro!». Y no lo borró. Luego creo que alguien lo quiso [borrar]…, porque el PSOE desde el principio nació, con los demás partidos, tratando de ocultar su naturaleza. Creo que alguien lo borró; pero es igual, porque está publicado en la prensa de la época.

Nos llevó a la Guerra Civil […] directamente, porque quiso, el partido socialista. Se estalinizó, se bolchevizó. Su mano de obra criminal, las Juventudes Socialistas Unificadas, de Santiago Carrillo, ya a la órdenes directas de Stalin desde 1935.

Y la otra «izquierda histórica» [ERC], cuando el PSOE perdió las elecciones de 1933, lo que hizo fue sumarse al golpe de estado del partido socialista. El partido socialista es el que se subleva con la república, como tal partido socialista. Y ahí están Largo Caballero e Indalecio Prieto, que antes de morir pidió perdón a España por haber organizado él técnicamente el golpe de estado de 1934. 1500 muertos. No fue una rebelión obrera en Asturias, eso es mentira: fue un golpe de estado, porque perdieron las elecciones en 1933, que dieron en 1934. Y ya se ensayó lo que fue 1936: matanza de curas, de católicos, violación de monjas, voladura de edificios religiosos, quema de tesoros artísticos, siempre que fueran católicos… porque lo que era oro se lo llevaban. En 1934 se sumó al golpe Companys, lo juzgaron, lo condenaron a muerte, [y la pena se la] conmutaron por cadena perpetua […] [Fusilarlo] era lo que tocaba, tras un golpe de estado: te sale bien, eres presidente del Gobierno; te sale mal, al paredón. Los golpes de estado son así… eran así. Bueno, [a Companys] lo sacaron inmediatamente de la cárcel en 1936, cuando robaron unas elecciones las dos «izquierdas históricas»: el PSOE y la esquerra). ¿Y qué hizo [Companys]?: permitir que fusilaran a los que habían perdido, empezando por el arzobispo de Barcelona, que habían pedido, y conseguido, que no lo fusilaran. Más de 8000 personas fueron asesinadas en Barcelona en 14 días, con el respaldo expreso de Lluis Companys. Más que mató nadie, más que en Madrid. ¿Quiénes mataban en Barcelona?: los comunistas de las dos ramas: marxistas del POUM y del naciente PSUC, ya nacionalista; y los comunistas libertarios o bakuninistas de la CNT-FAI. ¿Y quién los respaldaba, quién les dio un pin con el escudo de la Generalidad de Cataluña para que pudieran entrar en cualquier casa? «Patrullas de control», las llamaban, a los descontrolados. ¿Quién les puso el pin con las cuatro barras de la Generalidad? Lluis Companys. ¿Quién legalizó todos los robos, atracos, violaciones, torturas y asesinatos de, repito, 8000 personas en 14 días? Lluis Companys. Esa es la otra «izquierda histórica».

¿Quién robó el oro del Banco de España? ¿Quién robo todos los bancos? ¿Quién robó hasta el Monte de Piedad con las alhajas de los pobres? ¿Quién quemó las iglesias? ¿Quién robó a los particulares lo que está escrito y lo que no está escrito? ¿Quién robó hasta el Gabinete Numismático Nacional, con todas las monedas de la historia de España, desde los cartagineses, para fundir el oro y llevárselo? La otra «izquierda histórica», o sea el Partido Socialista Obrero Español. El gobierno del Partido Socialista Obrero Español: la banda de los ERE, que entonces fue la banda del Banco de España, la banda de los bancos, etc., con Largo Caballero y luego con Juan Negrín en la presidencia del Gobierno. ¿Quién tuvo que terminar la guerra?: otro socialista, Besteiro, el único decente, que se opuso, dentro de la UGT y del PSOE, y estuvo dos años luchando para que no fueran a la guerra civil; perdió. Porque este partido es muy malo. O sea, el PSOE es muy malo. Lo que dijo [Santiago] Abascal de la historia criminal del partido socialista… vamos, ¡como mínimo!, como mínimo.

Cualquiera que se acerque a la historia de España, en serio, se queda espantado. No tanto por lo que ha sucedido (en todos los países pasan cosas) sino porque se repita: están los mismos actores con el mismo sesgo guerracivilista siniestro, cobarde y matón, igual que en 1936. Ochenta años de que los propios socialistas decentes, los de Besteiro, Casado y el anarquista, Cipriano Mera, con su división, tuvieran que acabar con el gobierno de Negrín en Madrid y dar un golpe con tanques contra otros tanques, porque ya estaba bien de servir a Stalin, y porque la guerra estaba perdida (¿para qué querías mandar a la muerte, si la guerra estaba perdida, a 100 o 200 000 jóvenes que eran la quinta no ya del biberón, del «bibe», con 16 años?). Pues tuvieron que dar un golpe. Y lo dio el partido socialista para acabar con el otro PSOE.

Estamos repitiendo lo mismo; pero lo mismo. Con un elemento que es todavía más grave: entonces, aunque el separatismo era fuerte, porque quiso el Frente Popular, no era decisivo; ahora lo es. Ahora no es que sea la misma dinamita criminal de entonces, es que tiene un fulminante, que es el separatismo: el vasco, el catalán y el de todas partes…

[…]

La esquerra nace del Estat Catalá, que es un partido golpista y racista, y es una mezcla de nazis de clase media, «catanazis», con medio bolcheviques, medio… medio basura, porque aquello era basura. Nacen para el golpe de estado. Nunca han reconocido la legalidad, jamás. Y todo lo que se iba añadiendo a la esquerra era basura, que era basura de extrema derecha, de extrema izquierda y de extrema… basura.

Pero aquí están las dos «izquierdas históricas». Añadamos la tercera, que era la Unión Soviética. Pero el partido comunista pintaba muy poco: los que eran realmente el brazo armado de Stalin eran los socialistas.